Bueno lo primero ¡Feliz año y década nuevos! Lo segundo, primer post de 2010
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Hace un rato he visto un video en TED.com de una charla de Freeman Dyson (físico teórico y matemático) en la que hablaba de expandir nuestros horizontes de búsqueda de vida más allá de nuestros planetas vecinos del sistema solar y sus satélites introduciendo la noción del “girasol”: una criatura imaginaria que habría desarrollado un método de supervivencia extraterrestre, en el sentido de que desafiaría las limitaciones que representan las circusnstancias en que se desarrolla la vida en nuestro planeta.
Me ha impactado poderosamente el mensaje general que transmitía su discurso y que queda resumido de forma precisa en las últimas frase del mismo:
The kingdom of life, of course, its going to be the universe and if life is already there, it makes it much more exciting in the short run, but in the long run, if there’s no life there, we create it ourselves, we transform the universe into something much more rich and beautiful than it is today so, again, we have a big and wonderful future to look forward.
El reino de la vida es, sin duda, el universo y si ya existe vida en él, lo hace (nuestra existencia y la búsqueda) mucho más excitante a corto plazo, pero a largo plazo, si no hay vida en él, la crearemos nosotros, haciendo del universo un lugar mucho más rico y bello de lo que es hoy. Por ello, de nuevo, tenemos un gran y maravilloso futuro al que mirar.
No he podido evitar reflexionar sobre este tema que me apasiona desde siempre, gracias a muchas horas de Discovery Channel y charlas paterno-filiales y que es una de mis trayectorias profesionales frustradas y me gustaría compartir mis impresiones con aquellos que estéis leyendo esto.
La necesidad de el hombre de sentir que no está solo sin duda garantiza un futuro fascinante y prometedor. Como dice Dyson, lo ideal a corto plazo sería encontrar formas de vida o medios potencialmente favorables para la vida en el espacio, pero incluso si a la larga nuestros esfuerzos no dieran fruto alguno, el futuro nos sigue deparando una cantidad ilimitada de posibilididades de diseño y creación de nuevos métodos para seguir con nuestra interminable búsqueda, a medida el mínimo indicio o hallazgo nos sirve de retroalimentoción para ampliar nuestras fronteras de colonización y expansión de la huella del hombre como representante de la vida terrestre en el universo. Aunque solo nuestros hijos sean testigos de cómo extendemos la mano hacia el cielo a tientas esperando asir las respuestas a las eternas preguntas de quiénes somos y si estamos solos o somos fruto de una serie de casualidades cósmicas en una cruel broma que el universo lleva gastándonos millones de años.
En mi opinión, y con esto me desvío un poco de tema, ciertas cosas son como son por alguna motivo, aunque las razones de su existencia se basen en pura estadística o el encuentro casual de determinados factores. Considero que no es que la vida como la conocemos sea el resultado de una casuística irrepetible que ha conseguido desarrollarse satisfactoriamente hacia algo relevante. Más bien soy de la convicción de que, como un buen pastel, hay que saber mezclar los ingredientes correctamente en el orden y cantidad adecuados. Al fin y al cabo es cuestión de ensayo-error. Se le puede llamar casualidad pero disponiendo de los factores necesarios, la mera existencia de la vida como la conocemos es prueba suficiente de la irrefutable probabilidad (y digo probalididad) de que la serie de eventos que han dado lugar al proceso de su desarrollo puedan reproducirse en algún otro lugar del universo, por lejano que sea, si es que no lo han hecho ya o están en ello mientras escribo o leéis esto. Es más, me aventuro a decir que ese proceso aparentemente fortuito es además una prueba admisible de que puedan darse procesos similiares con una alteración de los factores, lo que obligaría, en caso de ser descubiertos, a ampliar el espectro de lo que consideramos las premisas mínimas y obligatorias para el desarrollo de las formas vida conocidas y quizá por consiguiente, la propia defición de tal concepto.
Como se puede comprobar, a veces me pierdo en mis propias elocubraciones y no sé cuando parar pero bueno, en el fondo quiero demostrar lo pequeños que somos en realidad, así como la cantidad de cuestiones y lugar a debate que da el siquiera mencionar estos temas.
Por supuesto añado el enlace al vídeo aquí para que quien quiera pueda verlo entero y con subtítulos en español, y ya que está ver otros grandes discursos y presentaciones de esta web, como el discurso de apertura de la Universidad de Stanford de Steve Jobs (de hace ya unos años) sobre vivir la vida como si cada día fuera el último u otras geniales muestras públicas de grandes intelectos, talentos y planteamientos.




















