Archive for noviembre, 2009

Esta es de las que le gustan a Miguel :) (Actualización)

Una de Cazadores de Mitos:

Si se corta de repente el suministro de aire en un traje de buzo de los antiguos a 100m bajo el agua… ¿te extrude la presión hacia dentro del casco como un tubo de pasta de dientes?

Elementos:

– Traje de buceo de los antiguos reglamentario con su válvula de no retorno.

– Muñeco hecho con réplicas de huesos humanos y carne y visceras de cerdo cosidas alrededor

– 90 metros de profundidad y sus 135 psi o lo que es lo mismo 9,5 toneladas/m2 de presión

– Un “error” humano

Resultado…:

Y por fin el resultado real 🙂 : (Perdón por la descordinación a/v pero es lo que me permiten mis herramientas de edición :P)

http://www.megavideo.com/?v=M8O6IQLW

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El valle inexplicable o “The Uncanny Valley”

A nadie sorprenderá saber que me fascina Japón y todo lo relacionado con su cultura y su historia. Una de las cosas que siempre ha despertado mi amiración hacia los nipones es su capacidad de adaptación (más información aquí, aquí y aquí) y como pasaron de estar completamente aislados del mundo exterior durante 250 años (etapa de la historia japonesa conocida como Sakoku) a convertirse en el pionero mundial en tecnología y robótica sobre todo. En este aspecto, en el que se centrará esta entrada unas líneas más abajo, viene influido sobre todo con la concepción de robótica a lo Asimov (más de colegueo, para que nos entendamos) que tienen los japoneses, a diferencia del concepto Terminator-Matrix (o corre y no mires atrás) que tenemos en occidente.

Con este preámbulo explicativo introduzco el tema de hoy, El valle inexplicable/inquietante o “The Uncanny Valley”. Este valle, descubierto por Masahiro Mori en 1970, hace referencia a la forma que, en robótica, toma una gráfica en la que se enfrentan las variables de “parecido humano” y “grado de familiaridad”. Lo curioso de dicha gráfica es que demuestra que a medida que un robot, organismo artificial o humanoide se va haciendo más antropomórfico (en apariencia y comportamiento) genera más familiaridad o “cariño” por llamarlo de alguna forma hasta un determinado punto de inflexión en el que provoca un sentimiento diametralmente opuesto de aversión. Para que nos entendamos mejor, un Gremlin es gracioso si es de peluche o está mecanizado pero con movimientos torpes. Ahora, si habla y se mueve con soltura como un ser vivo da cosica…

Sabiendo que los extremos serían un ser humano normal y un zombie o el monstruo de Frankenstein.

Foto del DNI de Boris Karloff

Os pongo otro explicativo ejemplo con una curva más larga:

Un Asimo es gracioso, un C3PO es más simpático porque además habla y es así como torpón (aunque es mi enemigo mortal como traductor intergaláctico…) pero una mano protésica ya da cosita porque se parece mucho a una de verdad pero se nota, un robot de estos son todo cables y metal pero le ponen unas pestañas y una dentadura de mentira ya da muy mal yuyu porque tiene facciones y gestos muy humanos pero coña!, es un robot. Ahora bien, un replicante de Blade Runner o el Terminator de la útima peli o la de The Sarah Connor Chronicles no provoca tal aversión porque son “perfectos” y si no te lo dicen o se raja el brazo a lo Chuache no se nota…

Pues bien la diferencia en el grado de familiaridad/aversión que hay entre el robot con pestañas y el replicante es El valle inexplicable, donde el parecido es excesivo y a la vez insuficiente para poder “aceptarlo”.

Y vosotros, ¿en qué parte de la curva situaríais a estos dos?:

Más información aquí

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Un par de videos…

…de los que consiguen arrancarte una sonrisa 🙂

Cada día me maravillan más el cuerpo humano y la ciencia.

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A veces me siento como Spider-man

No suelo hablar mucho sobre mí mismo pero desde que estoy en Londres paso bastante tiempo solo mientras mi brother trabaja y parte lo he dedicado a hacer autoexamen e introspección espiritual. Finalmente hoy me he visto inspirado por una entrada en el blog de un amigo y los subsiguientes comentarios que hemos intercambiado y me he decidido a hablar un poco sobre la segunda línea de mi tarjeta de visita:

Hoy me gustaría hablaros de el héroe incomprendido, la persona entre bambalinas que realiza el trabajo más importante y menos reconocido de abrir el telón, el chino que todos sabemos que tenían dentro las primeras calculadoras. El traductor.

Hoy en día con esto de la globalización, de las fronteras invisibles que hay entre sociedades y culturas, la tecnología y la comunicación damos por hecho que todo se nos da empaquetado y listo para usar sin pensar lo que hay detrás. Igual que ese programador de cuyo árbol genealógico nos acordamos cuando detectamos un bug, el traductor solo viene a la mente cuando lo ha hecho mal. Resulta triste admitirlo y darse cuenta sobre todo cuando te dedicas a esto el poco reconocimiento que se nos da a veces. Pero una vez que lo interiorizas no es tan complicado darse cuenta de la falta que uno hace y la recompensa interior que supone tu trabajo. Vale, no es como el médico (hablando con conocimiento de causa) que pasa horas y horas metido en un hospital y a pesar de guardias interminables y los típicos im-pacientes (qué buena esa, ehhh?) reconforta saber que has salvado vidas y que alguien se va a acordar de ti como el tío al que prácticamente le debes el aire que respiras.

Sin embargo, sin buenos traductores (y revisores por supuesto) no podríamos ver la tele, usar un ordenador o leer un libro de la misma forma. Sin buenos interpretes no podríamos saber que dice Obama o Ahmadineyad o ese sanitario no podría entenderse con el subsahariano al que acaba de salvar de hipotermia.

Siempre he oído por ahí que lo de ser traductor es muy fácil, que idiomas sabe mucha gente y que mi primo tiene contratado a un americano que vivió cuatro años en la manga del mar menor para que le haga el trabajo por la mitad, pero luego se parten la caja con los chistes de Los Simpson mientras maldicen  porque no entienden la mitad de lo que les dice el traductor de Google.

No se puede sustituir a la figura del traductor, igual que no se puede replicar tan fácilmente. No es que haya pocos buenos, porque ejemplos de su trabajo los vemos a diario, el problema es que solo nos damos cuenta cuando nos topamos con uno de los malos, que además tampoco tiene porque serlo. Sinceramente, aunque no es un ejemplo comparable,  es muy facil gritar en Urgencias “Ayyyyy! K’an matao a mi Papa!!!!” sin saber lo que se ha hecho por evitarlo igual que es muy facil asumir que los traductores son unos paquetes. Hay tantos factores gramaticales, morfosintácticos, lexico-semánticos, estilisticos… hay tantas cosas que tener en cuenta y muchas veces esto tiende a omitirse basándonos en el hecho de que como sabemos hablar castellano nos resulta incomprensible que “con lo facil que es” alguien la cague al traducirlo desde otro idioma.

Sin ir más lejos el otro día jugando al Guitar Hero: Metallica, lo primero que me llamo la atención fue que en la presentación lo primero que aparece es un rotulo que dice: “Neversoft” y acto seguido otro que dice “un regalo de RedOctane”. En un primer momento pensé WTF? pero claro luego intuí la versión original y efectivamente los rótulos son “Neversoft” y “RedOctane present” (Neversoft, RedOctane presentan). Vale, lo admito es una cagada garrafal pero hay que pensar que los videojuegos como cualquier software suele traducirse por “strings” o cadenas de texto independientes que en ocasiones puede que no aparezcan claramente relacionadas (todo depende del equipo de localización y control de calidad pero eso es otra historia). Precisamente ahora estoy haciendo un curso de localización de software y os digo que es más jodido de lo que parece.

Con esto quiero decir que hay que pensar mas allá del resultado final antes de saltar a conclusiones precipitadas. No da lugar a discusión decir que lo que se espera de un juego de esas características y distribución global es algo más que esa cagada en los primeros 2 minutos de juego (no es coña, es encender el juego, empezar la carrera y ahí está). Pero no siempre es culpa del propio traductor.

*Como anécdota, mi gran amigo y jugófilo (que no ludópata) Fernando me comentó una vez una cagada de estas en un juego de rol donde en una pantalla de estas de subir las cualidades de tu personaje las opciones eran “Tren” y “Cancelar”. Dejo a cada uno que piense el por qué de tal gazapo (el original es en inglés). Es lo típico que no sabes si partirte la caja o echarte a llorar…

Cualquiera que lea esto y haya estudiado idiomas (bien estudiados) sabrá de lo que hablo y compartirá la sabiduría de mis palabras.

En conclusión, aunque no es una profesión muy reconocida a nivel muy básico obviamente, el que sabe agradece y mucho un buen trabajo, pero a veces no puedo evitar sentirme como Spider-man… me encanta lo que hago pero es mi don y mi cruz…

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