Sobre Twitter, el social networking y sus efectos (Parte II)

Que luego no digan que no hay para elegir...

Bueno, casi cuatro meses después de publicar la primera parte (¿qué sería este blog si las actualizaciones fueran regulares?, por favor…), aquí está la otra cara –o la misma vista con otra luz– de las redes sociales. Por supuesto, y como siempre desde mi punto de vista.

Por si no te has molestado (muy mal por tu parte) en leer la entrada anterior, te lo resumo: el Twitter y el social networking en general vienen muy bien para tener presencia en la red, estar en todos los fregaos y que cuando un cliente o empresa te busque en Google se le pongan los dientes largos y vea que eres un culo de mal asiento y que no te dedicas únicamente a subir vídeos tipo “Charlie bit me” al Facebook. Básicamente hablaba de los beneficios a nivel profesional. En esta ocasión intentaré exponer los beneficios personales que se pueden extraer de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación globales.

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos del innegable impacto de las redes sociales en el mundo a todos los niveles pero quizá el más importante o el más jugoso a la hora de debatir sus ventajas y desventajas sea, como su propio nombre indica, el social. No voy a negar que las redes sociales pueden ser una trampa mortal que devora sin piedad horas de tu tiempo sin que te des cuenta. Yo personalmente creo que Mark Zuckerberg ha causado un desgarro en el tapiz del espacio-tiempo que ha acortado los días a 20 horas. Igual es cosa mía, no sé…

¡Oh, no! ¡¡¡Llevo dos horas sin regar la granja!!!

El caso es que, si bien esto es total y absolutamente cierto, las nuevas redes sociales nos han servido para mantener el contacto con amigos y conocidos de los lugares más remotos. Sé que suena a cliché y marketing barato, pero en mi caso, yo sigo enterándome de en qué andan mis amigos de El Puerto de toda la vida, estén donde estén, así como de mis amigos más viajeros como Ed el sudafricano, Conchi la azafata o Ismael el piloto gracias a Facebook y Twitter. Lo que quiero decir es que en esta sociedad moderna en que la crisis, la evolución del transporte y el ansia inherente del humano por conquistar nuevas tierras y adentrarse en lo desconocido, no conozco a nadie que no tenga al menos un amigo fuera de España –que no tiene por qué ser extranjero–. Además, la ventaja añadida de esto es puedes mantener varias conversaciones simultáneas en diferido. Por paradójico que suene es cierto. Tu dices algo, lo leen 15 personas y cada uno comenta cuando le apetezca. Hablas con todos a la vez pero no.

–Como lo oye, Amparo. Que la der 4º sa divorsiao.
–Oyoyoyoy... Si ya desía yo que era una lagarta. Harte caso...

El otro gran efecto que he descubierto que provocan las redes sociales, al menos en mí, es un constante sentimiento de envidia sana. Si hablamos de gente que realmente te cae bien, quieres y admiras, ver lo que hacen los demás te provoca esa mezcla de orgullo y envidia que sólo puedo describir en una frase: “Míralo al tío que artista comiéndose el mundo… y yo aquí rascándome”. A título personal, este sentimiento de “orguidia” me ha impulsado a hacer más y mejor, a ponerme las pilas y a no dejar pasar oportunidades. Poco a poco estoy perfilando la persona que quiero ser y haciendo lo posible por conducir mi vida hacia allí. De momento voy a la piscina de forma relativamente regular, ya me he traido mi libro de 3º de E.S.O. de alemán para estudiar en los ratos libres y me he propuesto leerme algunas de las llamadas “obras literarias que hay que leer antes de morirse”. Me he vuelto mucho más selectivo con los productos audiovisuales que consumo, ya sea tele, cine, juegos, webs, etc. Vivir sólo me está ayudando a ser disciplinado, a plantearme objetivos a corto plazo y cumplirlos, aunque sea “Poner lavadora, fregar platos, sacar basura y comprar leche”. Aprecio mucho más lo que tengo y de lo que soy capaz, así como intento alejarme de lo que sé que no merece la pena a largo plazo. En definitiva, me he vuelto más sabio y más práctico. Supongo que también es cosa de que en menos de dos semanas cumplo veinticuatro años y ya estoy asimilando que la vida no me va a dar segundas oportunidades ahora que tengo que depender de mí mismo.*

¡Tempus fugit, amigos!

*Cuidao que los sábados soy el primer descerebrao que se pone a darlo todo en el Final Destination cuando me ponen una de Muse o de los Red Hot, ¿eh? ¡CUIDAO!

En fin, volviendo al tema que nos ocupa, las redes sociales tienen diversos beneficios ocultos que si sabemos explotar nos pueden hacer mucho bien (si no no serían BENEficios). Digo yo que, lógicamente, depende de cada uno y que igual soy yo, que soy muy optimista y a todo le intento sacar el lado positivo, pero imagino que más de uno estará de acuerdo conmigo.

Como siempre, perdón por la parrafada y nos vemos en… ¿dos meses? 😛

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2 comentarios so far »

  1. 1

    Diego said,

    He descubierto tu blog y me encantan tus entradas (aunque déjame decirte que el padre que subió lo de “Charlie bit me” es ahora un poco más rico gracias a esa chorrada de video…). Tienes 24 años y veo que al menos escribes con dos dedos de frente, cosa que hoy en día es difícil encontrar, así que ya tienes un lector declarado.

    Gracias por tu tiempo
    d

  2. 2

    Every weekend i used to go to see this web site, for the reason
    that i wish for enjoyment, since this this web page conations actually nice funny stuff too.


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