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Sobre Twitter, el social networking y sus efectos (Parte II)

Que luego no digan que no hay para elegir...

Bueno, casi cuatro meses después de publicar la primera parte (¿qué sería este blog si las actualizaciones fueran regulares?, por favor…), aquí está la otra cara –o la misma vista con otra luz– de las redes sociales. Por supuesto, y como siempre desde mi punto de vista.

Por si no te has molestado (muy mal por tu parte) en leer la entrada anterior, te lo resumo: el Twitter y el social networking en general vienen muy bien para tener presencia en la red, estar en todos los fregaos y que cuando un cliente o empresa te busque en Google se le pongan los dientes largos y vea que eres un culo de mal asiento y que no te dedicas únicamente a subir vídeos tipo “Charlie bit me” al Facebook. Básicamente hablaba de los beneficios a nivel profesional. En esta ocasión intentaré exponer los beneficios personales que se pueden extraer de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación globales.

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos del innegable impacto de las redes sociales en el mundo a todos los niveles pero quizá el más importante o el más jugoso a la hora de debatir sus ventajas y desventajas sea, como su propio nombre indica, el social. No voy a negar que las redes sociales pueden ser una trampa mortal que devora sin piedad horas de tu tiempo sin que te des cuenta. Yo personalmente creo que Mark Zuckerberg ha causado un desgarro en el tapiz del espacio-tiempo que ha acortado los días a 20 horas. Igual es cosa mía, no sé…

¡Oh, no! ¡¡¡Llevo dos horas sin regar la granja!!!

El caso es que, si bien esto es total y absolutamente cierto, las nuevas redes sociales nos han servido para mantener el contacto con amigos y conocidos de los lugares más remotos. Sé que suena a cliché y marketing barato, pero en mi caso, yo sigo enterándome de en qué andan mis amigos de El Puerto de toda la vida, estén donde estén, así como de mis amigos más viajeros como Ed el sudafricano, Conchi la azafata o Ismael el piloto gracias a Facebook y Twitter. Lo que quiero decir es que en esta sociedad moderna en que la crisis, la evolución del transporte y el ansia inherente del humano por conquistar nuevas tierras y adentrarse en lo desconocido, no conozco a nadie que no tenga al menos un amigo fuera de España –que no tiene por qué ser extranjero–. Además, la ventaja añadida de esto es puedes mantener varias conversaciones simultáneas en diferido. Por paradójico que suene es cierto. Tu dices algo, lo leen 15 personas y cada uno comenta cuando le apetezca. Hablas con todos a la vez pero no.

–Como lo oye, Amparo. Que la der 4º sa divorsiao.
–Oyoyoyoy... Si ya desía yo que era una lagarta. Harte caso...

El otro gran efecto que he descubierto que provocan las redes sociales, al menos en mí, es un constante sentimiento de envidia sana. Si hablamos de gente que realmente te cae bien, quieres y admiras, ver lo que hacen los demás te provoca esa mezcla de orgullo y envidia que sólo puedo describir en una frase: “Míralo al tío que artista comiéndose el mundo… y yo aquí rascándome”. A título personal, este sentimiento de “orguidia” me ha impulsado a hacer más y mejor, a ponerme las pilas y a no dejar pasar oportunidades. Poco a poco estoy perfilando la persona que quiero ser y haciendo lo posible por conducir mi vida hacia allí. De momento voy a la piscina de forma relativamente regular, ya me he traido mi libro de 3º de E.S.O. de alemán para estudiar en los ratos libres y me he propuesto leerme algunas de las llamadas “obras literarias que hay que leer antes de morirse”. Me he vuelto mucho más selectivo con los productos audiovisuales que consumo, ya sea tele, cine, juegos, webs, etc. Vivir sólo me está ayudando a ser disciplinado, a plantearme objetivos a corto plazo y cumplirlos, aunque sea “Poner lavadora, fregar platos, sacar basura y comprar leche”. Aprecio mucho más lo que tengo y de lo que soy capaz, así como intento alejarme de lo que sé que no merece la pena a largo plazo. En definitiva, me he vuelto más sabio y más práctico. Supongo que también es cosa de que en menos de dos semanas cumplo veinticuatro años y ya estoy asimilando que la vida no me va a dar segundas oportunidades ahora que tengo que depender de mí mismo.*

¡Tempus fugit, amigos!

*Cuidao que los sábados soy el primer descerebrao que se pone a darlo todo en el Final Destination cuando me ponen una de Muse o de los Red Hot, ¿eh? ¡CUIDAO!

En fin, volviendo al tema que nos ocupa, las redes sociales tienen diversos beneficios ocultos que si sabemos explotar nos pueden hacer mucho bien (si no no serían BENEficios). Digo yo que, lógicamente, depende de cada uno y que igual soy yo, que soy muy optimista y a todo le intento sacar el lado positivo, pero imagino que más de uno estará de acuerdo conmigo.

Como siempre, perdón por la parrafada y nos vemos en… ¿dos meses? 😛

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Sobre Twitter, el social networking y sus efectos (Parte I)

Desde que llegué a Londres en septiembre de 2009 tenía claro, gracias al consejo de ciertos profesores de la facultad y guiado por mi hermano (que trabaja en marketing), que lo primero que tenía que hacer para maximizar mis posibilidades de éxito a la hora de hacer contactos profesionales era crear mi imagen corporativa. En una tarde aprendí lo básico de Illustrator y en tres me diseñé mi propia tarjeta de visita (o business card, que queda más cool…) con su logo, me maqueté el currículum, me hice mi cuenta de LinkedIn y to la pesca. Aparte de eso siempre había tenido mi humilde blog, aunque esto es una cosa más personal que sobre mi profesión. Pero hasta hace relativamente poco no he descubierto el valor de Twitter y la poderosa herramienta de comunicación o como se le llama ahora “social networking” si se usa correctamente.

Tarjeta totalemente personalizada cortesía de Overnight Prints (unas £20/100)

Todos conocemos Facebook y aunque un gran porcentaje de usuarios no aprovecha su potencial como “presencia online corporativa”, si se utiliza correctamente se pueden hacer muy buenos contactos y compartir recursos, organizar eventos, etc sin que deje de ser una cosa personal (véase el caso de mi amigo y colega Pablo Muñoz Sánchez, cuyo blog ya tiene más de 3.000 fans en FB, pero en su página personal na más que dice tontás, jejeje ). Sin embargo, lo malo de Facebook es eso, que es muy difícil separar lo personal de lo profesional o, por llamarlo así, lo estrictamente relevante. Evidentemente no deja de ser muy útil para comunicarse con colegas y demás, como ya he dicho, pero es inevitable perder muchas cosas entre la “morralla”.

Hay que saber usar las redes sociales 😛

Yo hace ya un tiempo que me creé mi cuenta de Twitter @AlVertigo, aunque al principio no le veía el chiste. Pero sobre cómo todos empezamos aborreciendo Twitter hasta que somos sus esclavos es material para otra entrada… El caso es que de un tiempo a esta parte he empezado a investigar las posibilidades que ofrece y he descubierto que, al menos a mi, me rellena algunos huecos que el Facebook, el Gruml (aplicación para Mac OS para leer tus feeds RSS) o el blog dejan. Por ejemplo, para seguir las noticias (locales o internacionales) un lector de feeds no vale porque no es instantáneo, con lo cual si lo lees cada dos horas, cuando lo abres han pasado ya 200 cosas y no te vas a poner a leértelas todas. Para enterarte de cosas interesantes que hacen tus amigos o recursos que enlazan tus colegas (me refiero a los de trabajo, los colleagues) Facebook se queda corto por lo que decía antes de que se pierde entre lo que dicen tus mínimo 100 amigos y tampoco vas a estar mirando el muro cada 10 minutos (que también los hay…¬¬). Para contar algo o compartir un recurso, para lo cual no vas a hacer una entrada en el blog y no quieres que el quede sepultado por la masa de chorradas del FB… Ha quedado claro, ¿no?

Evidentemente, en Twitter también se corre el peligro de seguir a demasiada gente (o a la inadecuada) y que acabes encontrándote de nuevo con el efecto morralla del FB, pero ahí es donde me refiero a que puede ser una herramienta muy útil si se utiliza correctamente. Hay que saber a quién seguir, y ser muy escrupuloso porque si no acabas leyendo lo buenas que estaban las lentejas que se comió ayer tu amigo Perico y no te enteras de que pasado mañana hay una exposición sobre tu especie de escarabajo pelotero favorita en el Natural History Museum o que ha salido una oferta de traductor en Pitijander Language Services.

El efecto morralla

Con todo esto y como conclusión quiero decir que la gracia de Twitter reside en que es un Facebook, un blog y un lector de feeds RSS a partes iguales pero reducido a la mínima expresión, por lo que no es un sustituto de ninguno de ellos, pero es un valioso complemento. Igual que Apple vende el iPad como dispositivo a caballo entre un iPhone y un Macbook Air, Twitter comparte cosas con sus primos, pero precisamente por partir de una premisa tan sencilla y minimalista, es una herramienta totalmente diferente que desarrolla una función única dentro de nuestra colección de medios de comunicación virtuales. Ahora, que cada cual lo use como le dé la gana, yo hablo de cómo lo usa servidor…

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¿Tenemos la tele que nos merecemos?

A eso de las 12 de la mañana (o de la tarde, como se prefiera) he leído un tweet de Xosé Castro que decía más o menos “Interesantísimo debate en la 2: ¿Tenemos la tele que nos merecemos?”. Lo he dejado abierto en Chrome y poco más tarde, mientras comía me he puesto a verlo conectado a la tele por HDMI (qué morriña ver la 2 en una tele de verdad…) y la verdad es que se me han presentado diversas posturas, tanto similares como encontradas acerca de cuestiones tan aparentemente banales pero fundamentales como: ¿Qué diferencias hay entre la tele que tenemos,  la que queremos ver y la que realmente vemos? ¿Qué es la tele-basura y de quién es la culpa su existencia y, sobre todo, su supervivencia? Tras algo más de una hora de debate he empezado a reflexionar sobre cual es mi postura al respecto, ya que todos los argumentos que allí ofrecían los contertulios, todos expertos en campos como la comunicación, la crítica de medios, la ética, etc. tenían bastante fundamento.

El punto más discutido ha sido de quién depende realmente qué tele se emite y qué tele se ve. Hay quien diría que la tele que se nos ofrece hoy día es la que los ejecutivos quieren que veamos, basándose en fórmulas y formatos que, aun vacíos de contenido relevante real, aseguran números astronómicos de audiencia. Como diría el primo Claudio de la Hora Chanante: efectivamente y no, pues dicen otros que se ve lo que la gente decide ver o mejor dicho, se ve lo que la gente no decide no ver. Ya lo decían The Jam: ¿The public wants what the public gets The public gets what the public wants?


Belén Esteban: ¿el Punset de lo chabacano?

Luego está el tema de las responsabilidades de los organismos. En teoría, las cadenas públicas siempre tiran por unos intereses más dirigidos a la calidad y diversidad de contenidos y que éstas primen por encima del beneficio económico. Las privadas todo lo contrario. Evidentemente, queda supeditado a los ejecutivos y consejos de cada cadena el contenido y la variedad de su programación y ahí ya entra en juego la ética de cada uno. Véase si no la atroz noticia de la sustitución del canal CNN+ por el Gran Hermano 24H (aquí). Ya que la parrilla española está dominada como quien dice por tres, y dos son de la privada, ¿no existe alguna forma de regular la programación a nivel estatal? ¿es necesario?

El meollo de esto reside en esa capacidad aparentemente sencilla de los telespectadores de decidir qué se pone en la tele optando por lo que quiere ver y cambiando de canal cuando no le gusta lo que ve. Claro que parece fácil cambiar de la Esteban a un documental de la 2 o al canal Historia, pero hay que tener en cuenta que no todo el mundo tiene el nivel de cultura y educación (por las razones que sean) suficientes para tomar semejante decisión “por voluntad propia”. Digamos que éste podría ser el grupo que “ve lo que le pongan”. Sabiendo esto, ¿no debería el Estado, que se supone que vela por los intereses de la ciudadanía, en favor de la educación y la culturización de su pueblo, regular lo que se puede ver (lo que se ve que lo decida cada uno) y sobre todo lo que no se puede o debe ver o decir por la tele? Sin duda esto huele un poco a despotismo ilustrado y adoctrinamiento de masas, pero digo yo… ¿no estamos ya igualmente alienados por Vasile y compañía? Si hemos demostrado que somos tan manipulables y que necesitamos ser guiados, mejor que sea hacia la culturización y el librepensamiento, ¿no? Al menos con mayor educación y cultura podremos adoptar posturas informadas y verle desde lejos las orejas al lobo cuando nos la quieran meter doblada, con perdón de la expresión.

¿Somos tan críticos como decimos ser?

En resumen, esto es la pescadilla que se muerde la cola. Si no hay reglas, el que busque la pasta se va a aprovechar para hacerlo como pueda y si el público se lo permite, no va a haber quien los detenga. Y si se permiten atropellos como tener 30 horas semanales de Sálvame, estamos condenados a ser los títeres de las grandes empresas audiovisuales. Quizá lo que le falta a la tele española es más debates como la francesa, donde nadie se horrorizaría por ver sentados frente a frente a uno de Batasuna y un fascista (palabras de uno de los invitados). O quizá deberíamos resignarnos al modelo estadounidense de TV=entretenimiento donde para que haya informativos tiene que haber un ley que los exija (verídico) y aun así ser todo una sarta de mentiras politizadas (sí, lo de España es moco de pavo comparado con la influencia de los lobbies americanos). O quizá las cosas están bien como están y somos nosotros los que hemos de saber elegir entre la amplia oferta televisiva que tenemos gracias a los numerosos canales de la TDT para ver Discovery Channel en vez de la 7. La tele-basura sabe que nos gusta el morbo y apela a nuestros instintos más primarios, pero ¿somos capaces de resistir?

Porque hacer saltar cosas por los aires también puede ser educativo...

Mi humilde opinión: ¡Patada a la Esteban y que vuelvan Martes y Trece! No, ahora en serio. No es cuestión de regular contenido sino cantidad. Porque tele “buena” HAY. Al fin y al cabo siempre va a haber alguna chuleta de tele-basura en la parrilla, por la sencilla razón de que siempre habrá gente que se la coma sin rechistar, pero mientras no nos quiten la opción vegetariana… yo creo que tenemos la tele que nos merecemos.

*Por supuesto, el enlace al debate de marras aquí y para el que no pueda quitarse el gepeto de la Esteban de la mente, le dejo uno mucho más entrañable:

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¿¿Encannnna??

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De cómo vimos a España ganar en Londres

Sin duda, estos últimos han sido grandes años para el deporte español pero 2010 guardará un hueco especial en nuestros corazones como el año que vimos a la Roja hacerse campeona del mundo. Habrá abueletes que hayan visto a España quedarse en el camino una y otra vez desde nuestro debut en 1934, habrá bebés que no tendrán memoria de Sudáfrica 2010 y yo “sólo” he tenido que sufrir 6 torneos, pero todos tendremos una historia que contar a nuestros nietos. Y esta es la mía:

El que me conozca sabrá que desde pequeño fui acérrimo fan del Real Madrid C.F. influenciado por mi hermano y primos mayores, pero mi devoción por el fútbol empezó a decaer diría que con el cambio de milenio. No obstante, España es España y el fútbol es el fútbol y aunque no estuviera tan puesto en la alineación el sentimiento era el mismo.

He de reconocer que siempre perdía la fe (en el deporte más que en el equipo) mundial tras mundial, sobre todo desde que “se fue” Raúl y desde el atraco a mano armada de Corea y Japón ’02, pero cada 4 años, la ilusión de una nueva oportunidad renacía como si ya no existiera el recuerdo del fatídico Italia-España del 94, con el Salinazo y el infame codazo de Tassotti. Nos vi caer ante Zidane y compañía en Alemania rodeado de mis compañeros de residencia en Sevilla y recuerdo lo silencioso que fue el desayuno en el comedor a la mañana siguiente, pero ya nos vengaríamos del anfitrión dos añitos después cuando Torres (por mucha rabia que me dé) nos dio la Eurocopa.

Este mundial me ha tocado vivirlo en Londres y sinceramente, es lo mejor que me podría haber pasado. Ha sido una experiencia completamente diferente y me ha dado recuerdos imborrables. Lo que empezó siendo otro mundial más se ha convertido en una de las experiencias más inolvidables de mi vida.

Al principio era eso, un mundial más en el que llegar lo más lejos posible, pero este año quizá todos teníamos más esperanzas porque sabíamos que contábamos con un equipazo.

Elegimos como lugar de visionado y apoyo a La Roja el Sports Café de Haymarket, ya que mi hermano Rodri y Javi Garrido habían visto allí ya varios partidos de Liga y Champions y el ambiente era bueno, sobre todo por la aparente asiduidad de españoles. Es un sitio plagado de pantallas y ponen deportes de todos los tipos y países así que era el lugar ideal para seguir el Mundial, siempre que no nos tocara con Inglaterra, que ya sabemos como son los amigos británicos cuando combinan alcohol y “football”.

Como mi hermano estaba de viaje de negocios en Estados Unidos y coincidía que Irene había venido a verme, el primer partido (España 0 – Suiza 1), lo vi con ella y con Javi en la planta de abajo, en un pantallón de estos de tela con proyector. Como se puede comprobar, motivados pero no “disfrazados” al 100%. Aunque no se ve bien en la foto, llevaba una camiseta roja de Hawk, porque era lo que tenía a mano ese día, igual que Irene la suya “gualda” y Javi su gorro que nos agenciamos en la feria que hubo poco antes de comida española en Regent St. La bandera la tenía mi hermano en casa, comprada en Madrid.

Aquí es donde aparece mi parte favorita (y la de Javi) de la historia, EL RITUAL. Como su propio nombre indica, el ritual era una serie de pasos a seguir y requisitos fundamentales previa visualización de un partido. Lo fuimos refinando con el tiempo (y sin saberlo a veces) pero las bases son estas:

1. Equipación Ritual: Yo llevo la camiseta roja de Hawk, los pantalones cortos Dickies y los calcetines CK azules, sin gomina y con la bandera al cuello en vertical. Javi lleva la camiseta de la selección venida de España y su banderita al cuello en horizontal.

La equipación ritual

2. Pinturas Rituales: Yo le pinto la cara a Javi y luego el a mí con las pinturas rituales, aunque se estuvieran cayendo ya a trozos.

3. Cánticos Rituales: Cantamos el himno “abrazados” de izquierda a derecha: Rodri, Javi y yo y nos quedamos en esa configuración el resto del partido, animando cada dos por tres a toda la peña con cánticos y vítores clásicos, siempre con respeto y sin incluir insultos o menosprecios al rival (bueno, igual con Holanda si hubo algún que otro hijodep***)

Euforia tras pasar a la final

4. Localización Ritual: Lo vemos siempre en el mismo sitio y misma pantalla: arriba a la izquierda mirando hacia la calle (y pegados al ventilador, que Javi era el único con camiseta Clima-cool)

5. Influencia Externa Ritual: En todos los partidos tiene que haber un nuevo invitado especial:

1. España 0 – Suiza 1: Irene. Qué maravillas voy a contar de mi susodicha que no haya dicho ya (ver foto más arriba). Más adelante comprendí que habíamos perdido sin duda alguna por mi culpa: llevaba cresta, lo que rompía el ritual. Evidente…

2. España 2 – Honduras 0: Ed, el sudafricano, presentado por Javi y al cuál ambos le prometimos que le iríamos a ver a Johannesburgo si ganaba España allí, pero sólo a cambio de una visita suya a El Puerto.

3. Chile 1 – España 2: reincorporación de Rodri, y Daniela, la suiza, nueva amistad a través de CouchSurfing y que nos hizo de talismán contra la mala suerte aunque sólo fuera por la ironía. Portugal se podía ir preparando…

4. España 1 – Portugal 0 : Ramón, el portuense. ¿¡Pues no voy y me lo encuentro en el metro con la camiseta y resulta que el colega es vecino…?! (y su amigo que era muy majo también pero no recuerdo su nombre ahora mismo… ¿Jose?, sorry). Y Portugal se la llevó. ¡Ahhhhhh, se siente Cristiano! Aquí rompí el ritual con la camiseta negra, pero creo que nos salvamos por 2 cosas: uno, llevaba la roja de repuesto pa luego y dos, en palabras de Rodri: ¡¿Dónde estás Cerrenueveeeeeee, Cerrenueve dónde estáaaaaaaaas!? Aquí nació también el mini-ritual de torear taxis a la salida con la bandera por capote.

5. Paraguay 0 – España 1: Conchi RC, la azafata. Novia de un amigo de Javi y una tía de puta madre. Aquí la lié porque me puse otros pantalones y lo pasamos mal, pero que muy mal. Estabamos a punto de romper la maldición de cuartos y no pude contener las lágrimas cuando dependía de San Iker parar ese penalti ante el que, aunque sabía que era clarísimo, me desgañité con todas mis fuerzas y mi rabia contenida con un ensordecedor ¡¡¡¡¡ARBITROOOOOOO HIJODEPUTAAAAAAAAAAAAA!!!!!. Aquí llegó el mini-ritual de ir luego a un bar holandés en China-town a celebrarlo. ¿Quién nos lo iba a decir entonces?

6. Alemania 0 – España 1: María, antigua conocida de Granada y fan de The Feedback Noise/La Sortie y su “casera” Rosy/Rossi/Rosie (las de la derecha). La Roja en la final y Picadilly tomado por la masa imparable de españoles enajenados.

7. Holanda 0 – España 1: ¿Cómo no? Fernando, el piloto. Cómo nos iba a faltar ese espíritu Salamero, digo… futbolero. Y Vana, la griega. Compañera de piso de Javi y compatriota de S.M. la Reina Doña Sofía, presente en el Soccer City de Johannesburgo. Colaca interminable desde las 6 hora local para poder entrar. Javi que no llegaba, el ritual pendiendo de un hilo y aparición milagrosa in extremis a 10 segundos de comenzar el himno. Lloré mientras lo cantábamos. Ed se creía que me iba a dar un infarto y España que nos mataban a Xabi con esa patada propia del mismísimo Chuck Norris. Yo ya no sabía dónde meterme, si llorar o reír (lloré como una niña) cuando después de 117 minutos de agonía ¡Andresito nos dio la gloria!. Casi le parto a Javi la calandraca al caer sobre él por la que se lió en el bar, pero ya todo daba igual; España era campeona del mundo, volví a llorar cuando el capitán Iker Casillas levantó la copa y Londres se colapsó en cuanto el mamón de Webb tocó el silbato con 30 segundos de retraso sobre el añadido.

Éramos los putos Masters del Universo, los campeones del mundo y sólo había un lugar al que ir a celebrarlo en condiciones y restregárselo en todo el gepeto a alguien muy especial. Y no, no era a Maradona, ni a Sándor Puhl, ni al bebé quejica de Robben, ¡¡¡¡¡era al Almirante Nelson!!!!! ¡Y encima me encuentro a mi amiga, ex-compañera de resi y colega de profesión Mariu! (Perdón por las fotos oscuras, pero el iPhone no daba más de sí… que sólo es el 2G)

Llevábamos todo el torneo pasando por delante de la pastelería mirándola con antojo

¡Pa’berse matau!


Asín han sido las cozas y asín ze las abemo contado. Y así se las contaré a mis nietos.

P.D.: Esta entrada va dedicada a Javier Garrido Gómez, que es el único con el que he visto TODOS los partidos y mi compañero de RITUAL, cánticos y gilipolleces chanantes. Con mención especial a Irene que fue la primera invitada estrella y por esperarme solita en casa el día de Honduras.

Agradecimientos a todos los que han formado parte de esta experiencia:

– A los conocidos que nos apoyaban en los partidos y a los desconocidos que nos felicitaban por la calle tras cada victoria y nos gritaban “¡España, España!” sin importar de dónde fueran.

– A mis compañeros de trabajo, a los que he visto disfrutar y  sufrir (sobre todo a italianos, franceses y brasileños) y en especial a Björn que cuando le dije que si le haría ilusión que Alemania se vengara por la Eurocopa me dijo: “Espérate a que paséis de cuartos…” ¡PO’ TOMA! xD

– A los buenos perdedores, sobre todo los ingleses que ahora que les hemos vengado contra Alemania nos quieren mucho más y a los malos perdedores más, porque ¡qué gusto da descojonarse de Maradona y de Robben!

– A mi 6º sentido por hacerme cambiar el vuelo a casa dos días porque sabía que iba a ver a España ganar en Londres.

– A mi padre porque lo vio currando de guardia como un campeón y casi teniendo que atar a los cardíacos a la cama porque les daba igual sufrir una pechusquia si España se hacía campeona.

– Al pulpo Paul

– Y, por supuesto, a Obélix del Bosque, a la selección por cumplir nuestros sueños y a Iniesta por el gol y el detalle de Dani Jarque.

Y me despido con las palabras de Freddie:

We are the

CHAMPIONS

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Estreno Microblog

Como toda persona que me conozca sabrá, yo soy muy de pasarme horas muertas en la red y tengo una especial habilidad para encontrar chorradas, noticias y curiosidades de diversa naturaleza y de interés general. Pero claro, como tampoco voy a hacer una entrada por cada post de blog, noticia o video de Youtube que veo,  he decido añadir a la barra lateral esta de la derecha un Widget que muestra mis últimos 5 Twitts (por fin tengo excusa para usar mi abandonada cuenta de Twitter), donde iré poniendo de vez en cuando cosas interesantes y cortitas con su enlace directo para no malgastar tiempo en parafrasear entradas o reescribir noticias y tener que estar haciendo referencias luego y así no quito espacio a otras entradas más elaboradas e interesantes.

Así que, lo dicho: ¡Microblog que te crió!

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El ultimátum evolutivo

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Randy Pausch’s “The Last Lecture” (versión corta)

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