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¿Tenemos la tele que nos merecemos?

A eso de las 12 de la mañana (o de la tarde, como se prefiera) he leído un tweet de Xosé Castro que decía más o menos “Interesantísimo debate en la 2: ¿Tenemos la tele que nos merecemos?”. Lo he dejado abierto en Chrome y poco más tarde, mientras comía me he puesto a verlo conectado a la tele por HDMI (qué morriña ver la 2 en una tele de verdad…) y la verdad es que se me han presentado diversas posturas, tanto similares como encontradas acerca de cuestiones tan aparentemente banales pero fundamentales como: ¿Qué diferencias hay entre la tele que tenemos,  la que queremos ver y la que realmente vemos? ¿Qué es la tele-basura y de quién es la culpa su existencia y, sobre todo, su supervivencia? Tras algo más de una hora de debate he empezado a reflexionar sobre cual es mi postura al respecto, ya que todos los argumentos que allí ofrecían los contertulios, todos expertos en campos como la comunicación, la crítica de medios, la ética, etc. tenían bastante fundamento.

El punto más discutido ha sido de quién depende realmente qué tele se emite y qué tele se ve. Hay quien diría que la tele que se nos ofrece hoy día es la que los ejecutivos quieren que veamos, basándose en fórmulas y formatos que, aun vacíos de contenido relevante real, aseguran números astronómicos de audiencia. Como diría el primo Claudio de la Hora Chanante: efectivamente y no, pues dicen otros que se ve lo que la gente decide ver o mejor dicho, se ve lo que la gente no decide no ver. Ya lo decían The Jam: ¿The public wants what the public gets The public gets what the public wants?


Belén Esteban: ¿el Punset de lo chabacano?

Luego está el tema de las responsabilidades de los organismos. En teoría, las cadenas públicas siempre tiran por unos intereses más dirigidos a la calidad y diversidad de contenidos y que éstas primen por encima del beneficio económico. Las privadas todo lo contrario. Evidentemente, queda supeditado a los ejecutivos y consejos de cada cadena el contenido y la variedad de su programación y ahí ya entra en juego la ética de cada uno. Véase si no la atroz noticia de la sustitución del canal CNN+ por el Gran Hermano 24H (aquí). Ya que la parrilla española está dominada como quien dice por tres, y dos son de la privada, ¿no existe alguna forma de regular la programación a nivel estatal? ¿es necesario?

El meollo de esto reside en esa capacidad aparentemente sencilla de los telespectadores de decidir qué se pone en la tele optando por lo que quiere ver y cambiando de canal cuando no le gusta lo que ve. Claro que parece fácil cambiar de la Esteban a un documental de la 2 o al canal Historia, pero hay que tener en cuenta que no todo el mundo tiene el nivel de cultura y educación (por las razones que sean) suficientes para tomar semejante decisión “por voluntad propia”. Digamos que éste podría ser el grupo que “ve lo que le pongan”. Sabiendo esto, ¿no debería el Estado, que se supone que vela por los intereses de la ciudadanía, en favor de la educación y la culturización de su pueblo, regular lo que se puede ver (lo que se ve que lo decida cada uno) y sobre todo lo que no se puede o debe ver o decir por la tele? Sin duda esto huele un poco a despotismo ilustrado y adoctrinamiento de masas, pero digo yo… ¿no estamos ya igualmente alienados por Vasile y compañía? Si hemos demostrado que somos tan manipulables y que necesitamos ser guiados, mejor que sea hacia la culturización y el librepensamiento, ¿no? Al menos con mayor educación y cultura podremos adoptar posturas informadas y verle desde lejos las orejas al lobo cuando nos la quieran meter doblada, con perdón de la expresión.

¿Somos tan críticos como decimos ser?

En resumen, esto es la pescadilla que se muerde la cola. Si no hay reglas, el que busque la pasta se va a aprovechar para hacerlo como pueda y si el público se lo permite, no va a haber quien los detenga. Y si se permiten atropellos como tener 30 horas semanales de Sálvame, estamos condenados a ser los títeres de las grandes empresas audiovisuales. Quizá lo que le falta a la tele española es más debates como la francesa, donde nadie se horrorizaría por ver sentados frente a frente a uno de Batasuna y un fascista (palabras de uno de los invitados). O quizá deberíamos resignarnos al modelo estadounidense de TV=entretenimiento donde para que haya informativos tiene que haber un ley que los exija (verídico) y aun así ser todo una sarta de mentiras politizadas (sí, lo de España es moco de pavo comparado con la influencia de los lobbies americanos). O quizá las cosas están bien como están y somos nosotros los que hemos de saber elegir entre la amplia oferta televisiva que tenemos gracias a los numerosos canales de la TDT para ver Discovery Channel en vez de la 7. La tele-basura sabe que nos gusta el morbo y apela a nuestros instintos más primarios, pero ¿somos capaces de resistir?

Porque hacer saltar cosas por los aires también puede ser educativo...

Mi humilde opinión: ¡Patada a la Esteban y que vuelvan Martes y Trece! No, ahora en serio. No es cuestión de regular contenido sino cantidad. Porque tele “buena” HAY. Al fin y al cabo siempre va a haber alguna chuleta de tele-basura en la parrilla, por la sencilla razón de que siempre habrá gente que se la coma sin rechistar, pero mientras no nos quiten la opción vegetariana… yo creo que tenemos la tele que nos merecemos.

*Por supuesto, el enlace al debate de marras aquí y para el que no pueda quitarse el gepeto de la Esteban de la mente, le dejo uno mucho más entrañable:

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¿¿Encannnna??

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El ultimátum evolutivo

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David Bravo explica la ley para cerrar webs en TVE

Vía ElOtroLado.net

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Cowboy trap

La tele.

La tele es nuestra amiga y aunque cada día descienda más en la espiral de autodestrucción y el desgarro del continuo espacio tiempo hasta su colapso implosivo, sigue teniendo cosas interesantes que decir. Siempre hay ideas y conceptos que explorar interesantes.

Clive Holland

Clive Holland

Tras esta reflexión trivial voy a hablar de un programa que ya he visto un par de veces desde que estoy en Londres y que me ha gustado bastante. Se llama Cowboy Trap y lo emiten en la BBC 1. Es un poco al estilo de Esta casa era una ruina (Antena 3) y Extreme Makeover: Home Edition (ABC). Básicamente el presentador (Clive Holland, experto en construcción y reformas) va a una casa donde la construcción es una chapuza y la arreglan. Hay casos y casos pero hay veces que la mano de obra española de la que nos quejamos tanto a veces queda a la altura de las pirámides egipcias comparada con los verdaderos INFIERNOS estructurales y arquitectónicos que llegan a ver y por los que algunos constructores británicos tienen la poca vergüenza de pedir un dineral (por supuesto de antemano a ser posible).

Los dos casos que he visto hoy:

1. Una señora a la que le habían ampliado la casa con un cuarto/almacén colindante al muro de la cocina. Todo perfecto hasta que va al médico porque siente que ultimamente se encuentra muy débil, se duerme con facilidad y se siente cansada a todas horas. También descubre que cuando sus nietos juegan en esa habitación se cansan enseguida y tienen los síntomas ya descritos.

Diagnóstico: constructor deja salida del gas de la cocina dando a nueva habitación con consiguiente envenenamiento por monóxido de carbono (el asesino silencioso: incoloro, insípido e inodoro). Aparte de eso le habían dejado todas las tuberías del calentador al aire, un baño sin terminar los rodapiés (con todo al aire y sin ningún aislamiento) 1er pago £22,500. 2º pago £10,500.

2. Otra señora que quería hacer un segundo piso en su casa pero cuando se lo terminaron notaba que el suelo no era seguro, que crujía mucho y que se combaba por todas partes.

Diagnóstico: ACOJONANTE. El “suelo” consistía en dos capas de porexpán (corcho blanco/poliestireno expandido/corchopán) de unos 7cm cada una, unos tablones de madera de  de pared a pared de 5cm de grosor por 7cm de ancho clavados al corcho y encima planchas de madera O_o. Lo peor de todo es que le cobraron un primer pago de £10,500 y otro de £11,000 con la excusa de que estaban perdiendo dinero a medida que la obra avanzaba! La p*** con cebolla

Lo mejor es que luego llaman a los cosntructores (o lo que sean ¬¬) pa cantarles las 40 pero como cabe esperar, el clásico “the number you are trying to contact no longer exists”… y tal…

Es una pena ver la impotencia de los pobres afectados y los testimonios lacrimógenos de amigos y familiares que cuentan el infierno por el que llevan x años pasando y como les han hundido anímicamente y tal (demagogia televisiva de manual, sí, pero no es mentira)

En otro orden de cosas pero viniendo al caso, justo después han puesto otro progama que se llama Cash in the attic (pasta en el desván) en el que pillan todas las antiguallas del año de la polca que tengas en casa y las subastan para ayudarte con tus problemas económicos (en este caso no me ha dado pena porque la familia en cuestión se pulía toda su pasta en abonos de temporada del Arsenal¬¬)

Añado el link con el episodio completo en la web de la BBC (no se si se podrá ver fuera de UK pero por si acaso…

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